Morir, siempre lo pienso, cada que mis piernas flotan y mis recuerdos me bañan, lo sueño. Nunca lo he hecho, fui críada para sobrevivir, con una niñez interrumpida y un par de marcas de clavos o astillas (ya no recuerdo qué) en las piernas.
No suelo llorar, no me gusta. La sal se me queda en las mejillas y la humedad me arruina el maquillaje. A veces, sólo a veces es difícil contenerlo, cuando despiertas y te das cuenta que estás solo, peor aún: que nunca has estado acompañado. Cuando caes en cuenta que lo que ves a tu alrededor no te pertenece, tú eres parte de ellos. Te controlan.
Escuché decir que el amor lo cura todo, pero sabes... una de dos, o no he encontrado el amor o el amor te hunde más de lo que estabas.
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