viernes, 22 de mayo de 2009

Broken Heart

Es un cúmulo de virtudes atrapado en el vientre de un lirio.
Tiene su mirada cercada por con una figura elíptica.
Custodian sus besos dos guerreros labrados en plata.
Simpáticos y disparatados los fonemas con que exhala su pensar.
Es el paraíso condensado en la anatomía de una mujer.
Congela mi realidad con el más sobrio saludo o despedida.


Y lo mejor de todo es que no me pertenece, que jamás será mía ni tocarán mis labios sus labios.


jueves, 5 de marzo de 2009

The night I decided to fly away...

Duele.
Hiere. Dulce,
suave y lentamente.
Cuando me preguntas por qué,
tú me clavas esa caleidoscópica mirada.
Quedo ciega entre la niebla de tus ojos negros.


Cómo logro convencerte de que debo irme ya
si yo misma me he arrancado las pupilas
para no tener que verte partir.
No preguntes más nada.
Bébeme toda.
Te tú.


jueves, 28 de febrero de 2008

Last time you will cry (for a man)

Calma nena, dame tu mano y toma mis brazos en tus caderas, no llores, que me inhundas de ternura la postura de firmeza. No camines, vuela, quiero ver tus puntas despegando del piso, no más cristales rompiendo el linóleo, sonríe mami, sonríe para mi...
Deja que deslize mis labios por tus mejillas, tu pecho y tu vientre, deja que te beba un beso para que pruebes la dulzura del carmín. Mírame a los ojos, no pretendas que soy un príncipe que te salvará del dragón de la decepción, soy una princesa... no! una sierva que se muere por morder tus miedos, por atravesarte el alma. Abre tu mente, cierra tus piernas que a mí no me debes nada.

lunes, 25 de febrero de 2008

His first her time.

No era la primera vez de Claudia, tampoco sería la última. Ella no estaba borracha, pero había bebido algunas cervezas y un shot te tequila, se había desnudado completamente y deseaba terminar con aquello antes de las 2a.m. Ernie le pidió que dejara el asiento de atrás por un minuto. No podía dejar de verla, jamás había visto una fuera de pantalla y agradecía a Dios (o al Diablo) haber ido a ese lugar por presión de sus amigos.
Frente al desconcierto de Claudia, el muchacho tendía algunas mantas, súeteres y bufandas en el asiento de atrás a fin de hacerlo lo más cómodo posible. Se dirigió a Claudia y con voz temblorosa le dijo : ¨Si quieres.. te puedes arrepentir... ¨ y reía nerviosamente. La jovencita sonrió con compasión, regresó al asiento de atrás, invitó a su compañero a entrar y cerrar la puerta del auto. Nadie los molestaría, el guardia dormía en la caseta y las personas en el bar atendían una riña...

Una vez adentro, el joven comenzó a temblar, sus lentes le resbalaban por la nariz y sus manos parecían amarrarse y desamarrarse. Claudia sintió algo de ternura, pero a la vez le cansaba la espera, así que lo abrazó para romper la tensión. Ernie, al sentir los pechos de aquella mujercita, más que una erección, tuvo una corriente de adrenalina que lo llevó a susurrar un Te amo al tiempo que ella lo desvestía.

Conforme Claudia quitaba cada una de las prendas, descubría un escuálido y pálido cuerpo de niño alto, a sus 17 años, carecía de vello en las axilas y en el pecho. El muchacho no dejaba de temblar y se había resistido a quitarse los anteojos. Claudia trató de animarlo con caricias bajas y besos prohibidos, pero sólo consiguió ponerlo más nervioso.

Cuando ella al fin se dio por vencida y estaba decidida a vestirse, sintió una mano que la detuvo:
¨no te vayas, sé que tienes miedo, pero yo trataré de hacerlo con mucho cuidado para no lastimarte, es que, yo te amo¨ La mujer ahogó una carcajada y se acercó a él, puso aquellas manos flacas en su cintura y aparentó timidez. Ernie la ayudó a recostarse en el asiento mientras la acariciaba dulcemente, remarcaba con sus yemas la figura de mujer, la besaba, le besaba las ganas y le saciaba las ansias. Ella no podía más que disfrutar, ni siquiera se preguntó si aquel autista era experto o si había aprendido todo aquello de las películas pornográficas. No hubo penetración. Ël no era capaz de lastimarla, se sentía culpable de por sí, por haber hecho todo aquello en un auto y no en una cama cubierta de rosas, en una cabaña privada, cuyas escrituras estuvieran a nombre del Ingeniero David Ernesto Cobos Arredondo.

Al abrir los ojos, impulsada por una caricia en su rostro, Claudia se econtró vestida, satisfecha y confundida.

domingo, 20 de enero de 2008

Part of it.

Morir, siempre lo pienso, cada que mis piernas flotan y mis recuerdos me bañan, lo sueño. Nunca lo he hecho, fui críada para sobrevivir, con una niñez interrumpida y un par de marcas de clavos o astillas (ya no recuerdo qué) en las piernas.

No suelo llorar, no me gusta. La sal se me queda en las mejillas y la humedad me arruina el maquillaje. A veces, sólo a veces es difícil contenerlo, cuando despiertas y te das cuenta que estás solo, peor aún: que nunca has estado acompañado. Cuando caes en cuenta que lo que ves a tu alrededor no te pertenece, tú eres parte de ellos. Te controlan.

Escuché decir que el amor lo cura todo, pero sabes... una de dos, o no he encontrado el amor o el amor te hunde más de lo que estabas.

sábado, 20 de octubre de 2007

Today, I want some sex without Love



Hoy, sólo por hoy quiero sexo sin amor. Sin las caricias previas o los besos que suceden al orgasmo. No quiero recuerdos, ni abrazos sudorosos. No deseo dormir al lado de alguien a quien amo, con quien comparto recuerdos dulces y noches frías. Quiero... simplemente quiero a alguien que venga a postrarse ante mí, a ser penetrada y confirmar mi placer. Nada de clítoris, nada de nada. Sólo sexo de una vía.
Que la mujer se vista y se vaya. Que sonría si acaso pero cuando yo no la vea.

Y que jamás la vuelva a ver. Nada de explicaciones por las erecciones fallidas, nada de bañarse antes y después de hacer el amor, mucho menos lavarme la boca porque no quiero besos. Quiero que beba de mí, por eso no quiero besos, no quiero beberme. Lo haré salvaje como nunca y no quiero quejas de dolor. Sólo silencio. Sólo sexo sin amor.


miércoles, 17 de octubre de 2007

Lord of mediocrity (part two)

Quién eres?
Por qué vienes dos Cristos y un mesías farsante más tarde a escribirle poesía a mi existencia? No te conozco ni me causa misterio tu rostro. Escribes tácitamente en la mediatriz de mi camino, dejas ver tu ansiedad y vulgarmente te desnudas ante mi presencia. Yo no soy esa que dices, que pareciera un hada oculta bajo el oscuro capullo de su timidez.
Soy tan ajena a ti, a la vez pareciera tuya en palabras.
Quién crees ser para hacerme el amor en tus sueños?
He escuchado en tu córnea que me odias. Más debería odiarte yo, cobarde, tú, leyendome las pasiones, estrujándome el aura sin tocarme; cuando jamás me has dirigido palabra, rozado mis manos o mi aorta.
Mediocre, sí, por conformarte con imaginarme cuando podrías beberme, a mí y a mis lágrimas. Iluso, que me imaginas princesa cuando soy apenas un suspiro de realidad, forrado de vergüenzas y lamentos en la pobreza de mi baricentro espiritual.

(We must eat each other one of this days)